He-man vs. Sin Chan, El muñeco Diabolico vs. Hannah Montana

A continuación me pondré un poco estupido recordando mi infancia, pero que os den, es mi infancia y me apetece recordarla. Hace unos días pusieron en la televisión Mentiras arriesgadas, por supuesto, la vi. Me encanta esa película, me recuerda a mi infancia y me entusiasma. Mientras miraba a mí padre (otro gran fanático de la película) emocionarse con cada puñetazo del señor Schwarzenegger casi como yo cuando la veía de pequeño,  mi cerebro empezó a expulsar preguntas idiotas empotrándolas contra mi cráneo… La primera pregunta que se me vino a la cabeza fue: ¿Dónde demonios estarán todas las películas que tenía en VHS? La segunda fue: ¿Por qué James Cameron quiere entrar en el Olimpo del cine haciendo Avatar? Y la tercera y última fue: ¿Por qué ya no se hacen películas como esta? Si, lo se, puede resultar una frase un poco trillada, pero es que es cierto. A la primera pregunta encontré una respuesta en unos minutos después de hacérmela, mi madre decidió tirarlas todas a la maldita basura en el paso al DVD, ahora busco desesperadamente volver a recuperar toda la colección que mi hermano y yo teníamos en VHS, a veces por precios desorbitados. Para la segunda pregunta también encontré respuesta rápidamente, porque James Cameron no levanta cabeza desde la basura de Titanic, y ha estado produciendo series de mierda y documentales con mogollón de pasta pero cutres y para gente muy impresionable (véase, mis padres) durante cuatro largos años. La tercera pregunta me costó bastante encontrar una respuesta, de hecho creo que aún no la tengo ni la tendré nunca, supongo que siempre podré recurrir al socorrido…los tiempos cambian. Intentando encontrar respuesta a esa pregunta, fue cuando empecé a recordar mi infancia y las películas con las que me críe.

Hasta ahora nunca había tenido demasiados amigos, digamos que hasta los quince o dieciséis años estaba más solo que la una, bueno, no del todo, tenia un solo amigo, Oscar,  que también estaba solo además de ser mi vecino de abajo. Pasé más de la mitad de mi infancia con ese chico gordo, rubio, con los paletos de los dientes monstruosamente grandes y una separación tan enorme entre ellos, que juro que una vez se encajo una moneda. Íbamos juntos al colegio, el resto de chicos nos hacían la estancia en ese lugar relativamente imposible, nos consideraban los raros (no quiero ponerme dramático, ni parecer un rapsoda) por estar continuamente leyendo cómics, jugando al rol…o por no salir de alguna de las dos casas porque siempre estábamos ocupados viendo películas de terror o jugando a toda clase de videojuegos. Los hermanos de Oscar y los míos coincidían en edad, y también eran muy aficionados al cine, a los cómics y a toda clase de cosas contraculturales, de hecho uno de los hermanos de Oscar se ha hecho dibujante… Por esta razón ambos teníamos, casi de una manera hereditaria, un catalogo enorme de películas de terror de los setenta, los principios del ultragore alemán, de sexploitation o de blaxploitation, los principios de la Troma e incluso, por que no decirlo, nuestro primer acercamiento a la pornografía con joyas que el hermano mayor de Oscar guardaba en una caja debajo de la cama, películas de John Holms, Ron Jeremy o incluso la grandiosa Garganta profunda…

Bien, el hecho de solo tenernos el uno al otro y de no pasar una infancia “demasiado” feliz, hacía que intentáramos evadirnos de la realidad de algún modo, ese modo era el cine. No parábamos de ver películas, continuamente estábamos haciendo viajes al videoclub o a cualquiera de las estanterías en donde teníamos todas las películas, a veces incluso desesperando a nuestras familias. Los sábados aprovechábamos y alquilábamos cinco o seis, porque el domingo no abría el videoclub. Ninguno de los dos podíamos grabar de cinta a cinta por esos años, por lo tanto alquilábamos las películas una y otra vez. De entre la cantidad de títulos que alquilábamos, siempre repetíamos con alguna película una o dos veces por semana, películas como Holocausto Caníbal, Mutronics, Howard el Pato, Profundidad 6, Gomia terror en el mar egeo, Spookies, House una casa alucinante, Demons, Los Ghoulies, Golpe a la pequeña china y mil mierdas mas de ese estilo…

Aparte de ver todas esas películas que ahora los intelectualoides del cine que tanto asco me dan las considerarían basura retro, nos encantaba ver películas de acción de la época, los guiones de Shane Black nos volvían locos, convirtiéndose por los años en uno de  mis guionistas favoritos. El último Boy Scout era de esas películas que ambos teníamos en nuestras estanterías y no parábamos de ver, centrémonos en esto. ¿Hace cuanto no veis una película similar a El último Boy Scout? Somos una generación que se ha criado con los sargento Martin Riggs y Roger Murtaugh dándose de hostias por donde iban, con un extraterrestre “rastafari” intentando devorar la piel del gobernador de California, con hurones ladrones capitaneados por un periodista intentando acabar con una raza de reptiles extraterrestres…y no solo en cuestión de cine, leíamos las terroríficas historias de Stephen King, los X-men y en la televisión nos enfrentábamos al caso de Laura Palmer,  y series violentas animadas como Gijoe, Thundercats, Transformers, Masters del Universo y como no Dragon Ball (la verdad es que sigo viendo esas series…jeje), recuerdo una serie anime, que creo que se llamaba el Campeón, era de un boxeador que siempre perdía y era realmente violenta…Es decir somos gente curada de espanto ante casi todo, muy poco impresionables porque ya desde pequeño lo hemos visto todo. Y ahora… ¿Qué pasa con los niños? Es decir, tengo la suerte de tener dos sobrinos maravillosos, pero muy poco espabilados. A mi sobrino le dan miedo hasta los putos plátanos, el niño no puede entrar en mi habitación  porque en cuanto entra no para de mirar las figuras, los pósters y demás “bizarradas” mientras solloza de terror abrazando a mi hermana… La conclusión de todo esto, porque estoy viendo que tengo días y días de comentario es que la infancia ahora está castrada por los adultos, no estoy de acuerdo con que los padres pongan a sus hijos en vez Toy Story los clásicos de Dario Argento, pero no creo que debas impedir que tu hijo abra mis cómics por si se da el caso de que el crío abra justo por una pagina en la que salga un zombie devorando a una mujer semidesnuda, un fornido personaje disparando sus potentes armas haciendo volar cabezas o incluso una gigantesca vagina devoradora…. Creo que todas las personas que nos hemos criado de la misma manera que yo, comprendemos el mundo real gracias a  que en cierto modo, hemos vivido en mundos ficticios, ya sea rodeado de zombis, superhéroes, marionetas multicolores con ojos saltones o cualquier cosa que nos hiciera evadirnos del mundo real, que a tan temprana edad ya nos parecía de lo más tedioso y aburrido.

Entended como queráis este articulo, tiene varias lecturas…jejeje.

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2 comentarios to “He-man vs. Sin Chan, El muñeco Diabolico vs. Hannah Montana”

  1. kelfort Says:

    un comentario buenisimo y tan cierto que da miedo. muchas veces me pregunto que sera de esta generacion cuando crezcan habiendo sido criados por el disney channel o series tan estupidas como hanna montana.
    ¿como es posible que en vez de heroes como martin rigs, joe hallenbeck o jack burton tengan como figuras a imitar a los jonas brothers? ¿como es posible que grandes personas con criterio como clint eastwood sean reemplazadas sin mas por niñatos saltinbanquis como zack efron o chicas con tangas tan apretados que no dejan que les llegue la sangre al cerebro como brtney spears? en fin… el mundo esta loco.

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