La vida en el autobus

Todas las mañanas me levanto religiosamente para ir a mi trabajo, mi perdida de tiempo en la vida ha hecho que pese a las oportunidades que tuve de sacarme el carnet de conducir, mi cerebro codicioso decidiese gastarse ese dinero en cómics, libros, películas o cualquier tipo de artilugio u objeto digno de un idiota… por lo tanto tengo que coger ese horrible aparato llamado autobús… Para el que no lo conozca, es como un coche, pero la hostia de grande y sin cinturones. En ese trasto se montan cada día cientos de personas, que pagando un pequeño importe, dejan sus vidas a cargo de un tipo que por lo general se tiene que hacer el mismo puto recorrido unas 20 veces al día, por lo tanto el tipo en cuestión, llamémosle “autobusero”, tiene una comprensible hinchazón de pelotas, vale, puede que los cuatro primeros viajes no este tan cabreado, pero a medida que los grandes neumáticos giran transportando a un montón de personas, que generalmente son imbéciles, pues su cabreo va aumentando, el “autobusero” se jacta de que la mayoría de esa gente es imbécil, pero que mas dará, son personas que hay que aguantar… De hecho ese mismo razonamiento uso yo para poder viajar en un autobús sin convertirme en algo que los periódicos llamarían: un depravado hijo de puta (no, probablemente no lo llamarían así, pero me gusta imaginármelo de ese modo), son personas que hay que aguantar. Bien, describiré la fauna que veo todas las mañanas, comprended que yo no quiero ir al trabajo, que normalmente duermo extremadamente mal, que mi trabajo es terrible, que después de bajarme de ese aparato me esperan unos 20 o 25 minutos de caminata bajo el sol, sorteando coches conducidos por dementes sumados a un montón ingente de coches de autoescuela, a los cuales tengo pavor…en resumen, yo también estoy tocado de pelotas y he de aguantar a esa gente. Mas de uno pensará al leer esto que soy un exagerado, o incluso un loco, pues si, puede que si, pero en cierto modo me lo paso de puta madre intentando pensar como son las vidas de esa gente.

Comencemos con la explicación: Yo salgo de mi casa escuchando música con mis cascos y fumando un cigarro, al rato llego a la parada del autobús, que normalmente esta vacía, cuando me termino el cigarro sentado en la marquesina, empieza a llegar los imbéciles en cuestión, vale, reconozco que si que hay gente normal, pero esos no tienen interés antropológico, bien continuemos,  la primera en llegar es una chica, de unos 24 años, pero yo juraría que tiene unos 13. Esta chica es mas o menos normal, si no fuese porque tiene uno de los mas enormes y monstruosos culos que he visto en toda mi vida, seguido de unos muslos amorfos que no corresponden con el tamaño de su gigantesco pandero, y a su vez, estos seguidos de unos pequeños pies rechonchos y fofos, en serio, son diminutos. Bien, esta muchacha no habla ni dice nada en todo el viaje, por eso la considero más o menos normal, si no fuese, como he dicho antes, por las deformidades varias que aporta a la mofa humana. Al rato llega un señor, que probablemente es el tipo mas normal de todo el autobús, pero el tipo se cree joven, tendrá unos 42 años, pero lleva ropa de un adolescente, siempre pienso que se la roba a su hijo, a su favor he de decir que es bien majo, siempre me deja pasar antes, aunque quizás es porque me tenga miedo…

Yo llego a la marquesina, justo cuando el autobús anterior al que voy a pillar, se ha largado, por lo tanto, pasan unos 10 minutos, a veces 15, en los cuales no para de llegar gente a dicha marquesina.

Cuando llevo unos minutos sentado, riéndome del culo de nuestra desproporcionada amiga, llega a la parada el ser humano mas curioso visto por la humanidad, yo la llamo: “La loca del autobús”. Esta tipa es una mujer de unos 30 años, que esta completamente loca, en serio, la tipa va a hacer amigos al autobús, en realidad, este hecho es bastante dramático, porque mi masa gris piensa que esta mas sola que la una en este mundo…pero la comicidad del acto en si es lo que me hace escribir esto sobre ella (lo mismo hasta creo una categoría en el blog para ella solita). La tía llega, la cual no quiero saber su nombre, porque dejaría de ser la loca del autobús, para convertirse en Elena, María o Gimena, y eso queridos rompería el halo de misterio, locura, y perversión que envuelve a esta mujer. A veces, la loca, llega con una mujercita (medirá 1,50) que veo en su cara que quiere que alguien le quite a la loca de encima, la loca habla, pero se ve que la liliputiense piensa en sus cosas. En el transcurso del viaje pasa algo realmente curioso con la mujercita y la loca, posteriormente explicare que. Bien, una vez está reunida toda la fauna de mi barrio, mas una abuela mas o menos joven que lleva a su preciosa nieta, de unos dos años a dios sabe donde, supongo que a la guardería…llega el autobús, cuando entras en él caben dos posibilidades: que ese viaje sea de los primeros del autobusero, o que no, por lo tanto tu vida incluso tu integridad moral penden de un hilo como le toques un poco las bolas al señor. Bueno, pongamos que es la primera opción, y yo ya he pagado mi impuesto de muerte (he picado el bono), por lo tanto me dispongo a sentarme, cuando hay hueco en los asientos pegados a la puerta de salida del trasto todo va bien, sino el viaje se convierte en algo terrible para mis rodillas que al ser demasiado grandes chocan con el duro plástico del asiento de delante, y eso cuando la persona de delante no se mueve para dejar pasara a otro pasajero, en ese caso mis rodillas suelen sonar. Bien una vez mi culo esta ubicado en un asiento, empieza el viaje, a mi derecha (normalmente) tengo a un tipo que mira a todo el mundo con los ojos extremadamente abiertos, me ha llegado a asustar, parece que de un momento a otro va a sacar un cuchillo y se empezará a rebanar la garganta empapando a la loca de sangre. Luego hay una chica joven, de unos 22 años con casi las mismas características que nuestra amiga la desproporcionada, añadiendo que esta nueva…es coja.

Continuemos el viaje, las dos o tres primeras paradas no pasa nada extraño, la loca sigue hablando sentada junto a la liliputiense, la liliputiense busca el revolver para volarle la cabeza a la loca, porque obviamente la pobre mujer se acabará de levantar y no querrá que una loca solitaria le coma la cabeza con sus gilipolleces, a veces incluso no hablan, se sientan juntas pero hablan. El momento curioso con estos dos especimenes, viene a la cuarta parada. Una amiga real de la liliputiense se sube al autobús, la loca reacciona de una manera grandiosa, cede su hueco a la amiga real de la liliputiense y ella huye despavorida como si fuese un perrete castigado buscando nuevos amigos, porque claro, aun no se ha subido ninguno de sus amigos del bus…En serio pensadlo, ¿esta tía cuando se levanta piensa “coño” que guay voy a ver a mis amigos del bus?  Viene contenta, volviendo a la comparación canida, como un perro que le acaban de sacar a la calle, como si se hubiese drogado al desayunar, como si viviese en un anuncio de Multicentrun y cada vez que cerrase la puerta de su casa dijese: “Voy a comerme el día”, frase que acaba dándose la vuelta en todos los casos conocidos.

A todo esto, el psicópata se ha bajado, la coja aun no, y llegan dos señoras, una mulata que estará rozando los 60 y otra blanca esmirriada con una gran chepa, que visten con un chándal terrible y que van a un gimnasio de la zona de mi trabajo, es decir me bajo con esas dos señoras, a la mulata la llamo Louis Prima, porque tiene la voz muy similar al famosos trompetista pero como si hubiese fumado mogollón de drogas, es decir es una mezcla entre Louis Armstrong (conocido fumador de hierba) y Louis Prima. Bueno Louis Prima tiene una característica, grita, grita mucho, grita tanto que en una ocasión le he tenido que pedir por favor que bajase la voz porque su estruendoso sonido me impedía escuchar mi estruendosa música, la mujer fue educada y no lo hizo, pero si que me pidió perdón reconocido que gritaba mucho, volví a ponerme los cascos justo cuando empezó a decirme que su marido se lo dice muy a menudo. Si La señorita Louis Prima, os ha parecido curiosa, su acompañante a la que llamo muñeco, es aun mas curiosa, es una mujer algo mas mayor que su amiga Prima, muñeco solo escucha los gritos de Prima sin opinar en absoluto, creo que es sorda por pasar demasiado tiempo con Prima y muñeco no se lo ha dicho por no ofenderla. A veces me da la sensación de que quieren que la maten…pero solo es una sensación.

Bien, a estas alturas me quedan unas dos o tres paradas para el viaje…y chicos, aplaudamos, porque acaba de entrar una amiga de la loca…La loca vuelve a tener un comportamiento canido y da vueltas como un perro contento, y rauda y veloz, corre a por un sitio, normalmente al fondo del bus para esa mujer y el resto de amigas que se subirán una parada mas tarde. Bien, aquí me queda solo una parada para sufrir un terrible calor, o como hoy, 20 o 25 minutos sin un jodido mechero, y sin un puto alma a la que pedírselo, es una carretera vale, como no pare un coche para que me den fuego no tengo. Bueno, pues hasta aquí mis “amigos” del autobús, como podéis ver, los odio, pero los quiero, porque son gente de lo mas curiosa, estoy seguro que si una mañana no están en el autobús, no seria lo mismo.

Saludos, y no os toquéis mucho.

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